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domingo, 10 de abril de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
Charnegos, pijas y chonis: un paseo por el Carmelo de "Últimas tardes con Teresa":
http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-04-05/charnegos-pijas-y-chonis-un-paseo-por-el-carmelo-de-ultimas-tardes-con-teresa-juan-marse_1178514/
| Juan Marsé en El Carmelo, años 70 |
jueves, 31 de marzo de 2016
martes, 15 de marzo de 2016
miércoles, 2 de marzo de 2016
sábado, 27 de febrero de 2016
"Romance del enamorado y la Muerte" (Anónimo)
Un sueño
soñaba anoche,
sueñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,
muy más que la nieve fría.
—“¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.”
—“No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.”
—“¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!”
—“Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.”
Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—“Ábreme la puerta, Blanca,
ábreme la puerta, niña.”
—“¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.”
—“Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.”
—“Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.”
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
—“Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.”
sueñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,
muy más que la nieve fría.
—“¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.”
—“No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.”
—“¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!”
—“Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.”
Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
—“Ábreme la puerta, Blanca,
ábreme la puerta, niña.”
—“¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.”
—“Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.”
—“Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.”
La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
—“Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.”
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